|
La Iglesia Basílica de Santa Engracia es un templo cuyo origen está en una capilla cristiana del
Siglo III-IV donde se rendía culto a los restos de Santa Engracia y otros mártires zaragozanos.
De este periodo se conservan en la cripta de la iglesia dos sarcófagos paleocristianos realizados por los
talleres romanos de la primera mitad del siglo IV: el de la Receptio animae y el de la
Trilogía petrina.
En la
segunda mitad del siglo XV, Juan de Aragón quiso promover un monasterio en gratitud a Santa Engracia
tras su curación de una dolencia de cataratas, pero la construcción del mismo no se emprendió
hasta el reinado de Fernando el Católico y fue culminado durante el reinado de Carlos I. El monasterio de
estilo plateresco quedó en estado de ruina tras la guerra de la Independencia y fue demolido en su
totalidad tras los sitios de Zaragoza.
Del antiguo monasterio jerónimo sólo nos queda la riquísima portada, una de las primeras
fachadas renacentistas realizadas en la Península. En 1754 debió desmontarse para volverse a elevar
con ciertas modificaciones con motivo de la visita a Zaragoza del rey Carlos III. Don Carlos Palo sería el
encargado de restaurarla en 1899.
Su programa iconográfico recoge la primitiva devoción a los mártires zaragozanos y el
carácter de fundación real del antiguo monasterio jerónimo.
Flanqueada la puerta, y traspasado el atrio, accedemos a la actual iglesia reedificada entre 1891 y 1899 por don Mariano
López. Se trata de una iglesia de planta basilical, de una sola nave y capillas laterales entre los contrafuertes.
En el amplio espacio ante el presbiterio destacan las seis tallas de Joseph Llimona que representan a San José de
Calasanz, San Pedro Nolasco, San Lorenzo Diácono, San Vicente Mártir, San Agustín y San Jerónimo.
En los laterales se disponen dos retablos, el de las tres Avemarías y el de San Lorenzo. El Martirio de Santa Engracia,
pintado por Joaquín Pallarés en 1897, decora el tramo de bóveda que cubre este espacio. De la capilla
Mayor destaca el retablo, diseñado por don Ricardo Magdalena y que parece repetir el esquema arquitectónico de
la fachada. Cobija entre ángeles un relieve que representa el Martirio de Santa Engracia, y sobre éste, otro de
menores dimensiones que exalta la columna en la que se le infringió martirio. Los relieves y las tallas son obra de
Arnau y Limona.
Una escalera dispuesta entre muros cargados de historia nos conduce hacia la cripta. En ella se veneran los restos
de Santa Engracia y de los Innumerables Mártires. Se trata de un recinto de planta rectangular organizado
en cinco naves, separadas por pilares. En el presbiterio, debajo del altar mayor, en una urna de época
romana con cubierta medieval, se guardan los restos de Santa Engracia y San Luprecio. Tras el altar, en un
sacófago romano de jaspe, los de los compañeros de martirio.
Destacan dos sarcófagos paleocristianos. El de la Receptio Animae, que contiene las reliquias de las Santas
Masas. Es un bloque que procede de las canteras griegas del Proconesco y que se labra en Roma en torno al 330 d.C. En uno de
sus laterales se representa el pecado original y en el otro, la entrega de Adán y Eva de los símbolos del trabajo.
En el frontal, entre los atlantes que se disponen en los ángulos, se suceden las siguientes escenas: La curación
de la hemorroisa, una mujer orante entre dos acompañantes, la elevación de la difunta al cielo de la mano de Dios
Padre, la curación del ciego y el primer milagro obrado por Cristo: la conversión del agua en vino en Caná

El otro, el denominado de la Trilogía Petrina, que contiene los restos de San Lamberto y
está labrado de mármol griego de Paros, se decora únicamente en su frente. Parece proceder también
de taller romano, y se data en torno al 340-350 d.C. Pueden verse las siguientes escenas: Pedro hace manar agua de una roca
para saciar la sed de los soldados que lo custodian, la negación de Pedro y su propio arresto, una figura femenina a la
que se denomina orante, Jesús cura al ciego de nacimiento, la conversión del agua en vino, el milagro de los
panes y los peces y la resurrección de Lázaro.
Frente a la cripta, y traspasado el atrio del subterráneo en el que se encuentra la imagen restaurada de Santa Engracia
esculpida por Carlos Palo para la fachada exterior, se encuentra la capilla de las Santas Masas, concebida como coro de la
cripta y actualmente presidida por la imagen de Nuestra Señora realizada por Joseph Llimona.
Para conocer más información puede visitar la página web oficial de la Basílica Parroquia de Santa Engracia
|