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¡Oh! Señor, ¡Oh! Jesús. Déjanos llevar tu Cruz.
Una cruz sobre los hombros y un camino por andar,
tres caídas ha tenido y se ha vuelto a levantar.
Un camino de amargura que el Cireneo calmó
y un pañuelo de silencio la Verónica llenó.
Y todos los que creemos en Ti, mi Señor Jesús,
sabemos que en este mundo siempre llevamos Tu Cruz.
Los cofrades del Calvario te queremos venerar
con palabras que hacen canto y hacen Camino al pasar.
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